Un voluntariado que rompe moldes

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Otro motivo para losmartesverdes: la experiencia del voluntariado de Alberto Gimeno y Pablo Jordán en Benin, África. Allí los recursos naturales son lo más preciado, porque el esencial, el agua, escasea y es insalubre; y porque el campo es su principal fuente de ingresos. Los dos estudiantes de Ingeniería miembros del Centro Loyola han ido con OAN Internacional (Objetivo Analizar Nikki) para desarrollar su TFG (Trabajo de Fin de Grado) con vistas a aplicarlo en esta realidad que rompió sus «moldes». Allí, entre las casas de adobe, cocinas de leña y las charcas – fuentes…la sonrisa sustituye a la carencia de todo; la generosidad es un gesto cotidiano, el baile es la expresión de acogida y la vida y la muerte conviven sin pestañear. Muchas vidas que penden del agua salubre, de la energía que mantiene sus constantes en el hospital o que ni siquiera tienen para encender la cocina. “La primera causa de mortalidad proviene de la inhalación de humos”, explican.

A la vuelta, ellos ponen en marcha sus conocimientos y su mente al servicio de ese TFG que desarrolle la zona. Que cree un recurso de mejora: agua corriente y potable u organización laboral mediante cooperativas. “La ONG se centra en varias líneas de desarrollo: medicina, energía-agua, política social y agricultura”, explica Alberto, que además de su TFG, sensibiliza y encauza otros proyectos desde la Uva. Concretamente él, en 2015, trabajó en el desarrollo de un filtro para el agua. La imagen de tres niños por cama en un hospital es motivo para continuar trabajando en la mejora de la red del agua.

Pablo continúa con su voluntariado del verano de 2016 en Valladolid de otra manera. Impulsó la constitución de una empresa social de karité y ahora explora mercado de este producto natural para la cosmética, higiene personal, gastronomía y otros usos. De hecho va con una bolsa con frascos de dos tamaños de karité perfumado y natural. Lo elaboran en colaboración mujeres de tres pueblos de la zona de Nikki y el objetivo es que pueda convertirse en su  sustento. Hay muchos frentes y la colaboración es fundamental. “He aprendido a valorar cosas que damos por supuestas como que el agua sale del grifo”, comenta Pablo.

La experiencia en Benin rompe moldes que toca recomponer con gestos, con TFG y con otra mirada a la casa común.

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