Un dron transforma el quidditch en una nueva versión al estilo Cristo Rey: el dronitch

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Llega la innovación al departamento de Educación Física del colegio Cristo Rey: una peculiar versión del quidditch, el deporte de ficción practicado en el mundo de Harry Potter, bautizada como el dronticht.  Los alumnos de 1º a 6º de E.P. practican el juego con una innovación desarrollada por el profesor Fausto Calvo, la integración de un “participante” volador: el dron. Este artilugio sustituye al jugador imparcial que carga con la pelota metida en un calcetín a la espalda y que recorre unos minutos el campo para que determinados jugadores, los buscadores, la atrapen. Una vez alcanzada, el fuego finaliza. Ahora, gracias a la innovación, esta pelota vuela, como así ocurría en el libro de Rowling. Para atraparla, los buscadores disponen de una red de pesca telescópica.

El juego es complicado y los alumnos previamente se han empapado de las normas que lo rigen. Su auge está en alza desde que una universidad americana lo instituyera como deporte en 2005. Combina aspectos del fútbol, del balonmano, del rugby, del balón prisionero y del baloncesto, con la dificultad añadida de que el jugador debe correr con el stick entre las piernas durante todo el partido. El quidditch enfrenta dos equipos de siete jugadores cada uno con cuatro roles distintos: cazador –mete un balón entre los aros-. Guardián –portero de los aros-. Golpeador –persigue a los jugadores contrarios para darles con otro balón y eliminarles-. Y buscador –persigue la snitch-. Entran en juego  tres tipos de pelotas distintas en el campo rectangular de vértices redondeados: una tipo volleyball–quaffle– para encajar entre los seis aros (tres a cada lado); tres más blandas –bludgers- para alcanzar a los miembros del equipo contrario para eliminarlo y una tercera, snitch, que según las normas va portada a la espalda durante unos minutos por el jugador imparcial para ser atrapada por los buscadores. En el dronitch ésta es un dron-pelota que sólo puede ser atrapada por los golpeadores que estén en posesión de la red.

La práctica del dronitch hace posible desarrollar diferentes habilidades, además de  la preparación física del alumnado y el juego en equipo. Una de ellas es conseguir el dominio del dron, una técnica que forma parte de una preparación previa. Todos participan. Las normas exigen paridad de niños y niñas. Y además, para controlar el juego debe haber otros ocho miembros arbitrando el movimiento de las pelotas en el campo: las tres que golpean, la que se encesta en los aros, el dron así como su desplazamiento por encima del campo de juego. Un octavo miembro anota las puntuaciones. Un juego completo que hace que los escolares aspiren continuamente a ponerlo en práctica en horario de clase y divertirse.

 

Las páginas de Educación del ABC se hacen eco de este singular juego al estilo Cristo Rey. Dronitch, la innovación entra en juego

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