Rodrigo Sanz Ocaña celebra sus primeros votos, «fruto del esfuerzo de muchos»

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«Hacer los primeros votos en la Compañía es un paso muy importante para mí, por lo que supone de compromiso con Dios de una manera firme. Ya ha pasado el tiempo de revolotear y tontear con la vocación y toca decir “sí” al que desde hace tanto tiempo me está llamando a seguirle de esta forma, a Su estilo, siendo jesuita. Es un momento de gran alegría, de mucha emoción, pero sobre todo de una profunda acción de gracias por este regalo, por este paso, por poder hacerlo acompañado de mucha gente querida, pero sobre todo porque es con Él y por Él.

El poder llegar a este momento es fruto del esfuerzo de muchos, empezando por la familia, donde desde pequeño se me fue acercando a Dios, ayudado por la parroquia y el colegio San José, donde realicé gran parte de mis estudios. Junto a eso, la constancia y la cercanía de muchos jesuitas que han pasado por Valladolid y que han sido para mí referente. Y muchos laicos que con su paciencia me han ayudado a pasar a una fe madura dentro del Centro Loyola, en sus diferentes actividades: feriantes, Mojados, grupos, Magis, oraciones, Misa de 21:15h… Gracias a ellos, y otras personas que han pasado más rápido pero que también han dejado su peso, descubrí un Dios con el que uno se puede comunicar, y que, si quieres escuchar, está encantado de hablar contigo y guiarte hacia la felicidad.

Y en mi caso esta llamada pasa por ser jesuita, sin idealizar esta vida, pero dejándola iluminar por Dios. El descubrir este camino de seguimiento, el constatar que se hace paso a paso y día a día, con ilusión y ganas, aunque también haya días de vértigos y dudas… me llena de una alegría grande y honda, que me activa y moviliza, me llena hasta lo más profundo y yo quiero contestar a esa llamada: “Ven, y sígueme”.

Por delante queda mucho camino de formación después de estos dos años de noviciado. Ahora iré a Roma a estudiar dos años de Filosofía, después vendrá el Magisterio, la Teología… para ayudar hace falta formarse, y de eso me voy convenciendo cada vez más: un estudio que no es para engrosar currículum, sino para ponerlo al servicio de los demás.

Y la certeza de que, en medio de todos estos cambios, el único que no cambia es Dios, que se mantiene fiel a Su llamada, y si Él me invita a seguirle, no dudo de que me dará lo necesario para andar detrás. Así que, con mucho agradecimiento por lo vivido y mucha esperanza e ilusión en lo que me queda, me pongo manos a la obra ayudado por vuestra oración».

 

Rodrigo San Ocaña SJ -con una cinta amarilla en la fotografía- celebra sus votos el próximo sábado, 10 de septiembre, en la Basílica de Loyola.

 

 

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