Riquezas de la espera y la alegría de la llegada

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Días para la espera y días para la llegada. Un Adviento celebrado en diversos momentos en la iglesia del Corazón de Jesús. Primero, la celebración de la Inmaculada abre este camino interior. Oración guiada por los grupos de CVX, Fe y Desarrollo y la música de los jóvenes universitarios del Centro Loyola del Coro de Nueve y Cuarto. Y a los pocos días, la charla de Adviento ofrecida por Vicente Aznar SJ y la celebración comunitaria de la Reconciliación.  Ahora este camino se dirige hacia la celebración del Nacimiento.

Una vez más se hizo presente el milagro del trabajo en equipo, desde la entrega y la generosidad. Así describía Manuela de la Torre la noche del 7 de diciembre: fechas malas para participar en la Vigilia y en cambio, muchos dijeron SI. Gracias a cada palabra y cada gesto,  se hizo presente el hacer y el sentir de María en las realidades del mundo, especialmente en los migrantes. Y desde ahí, desde esa colaboración, Manuela vivió con gratitud ese sentimiento de grupo, de comunidad,  de ver cómo Dios va guiando y trabajando en silencio y coloca los dones de la mejor manera para que haya verdadero fruto. Disponiéndose, dejándose hacer se debilitan los miedos Y «me atrevo a decir que este sentimiento de agradecimiento es compartido por el resto del grupo».

El título elegido para la celebración fue Mirando a través de María. Mirada en torno a diferentes aspectos y actitudes de María: María, la elegida; María fiel al proyecto de Dios; María comprometida, María acogedora y María madre. En cada uno de estos puntos encontrábamos un pequeño texto del evangelio, reflexión, diálogo con María y preguntas con tiempo para hacer silencio dentro y poder dar una respuesta según lo que cada uno viviera.

«Esa noche rezábamos para que cada uno de nosotros fuésemos sensibles a esas miradas de Dios, al mundo, a María, a nosotros mismos, para que pudiésemos ser, un poco más, respuesta encarnada ante las injusticias». Y  el gesto de colocar en un árbol los lazos que nos unen a los otros: por un lado el lazo de las fortalezas, donde pedíamos para que siga creciendo aquello que ya tenemos en nosotros y hace crecer los lazos con los demás y por otro lado, el lazo de los deseos, para que ayude a nacer aquello que no tenemos y deseamos tener para unir lazos. «Mucha gente se acercó al altar a presentar a María sus lazos, fue muy bonito». Para terminar,  comparto unas palabras del Papa Francisco con las que Gerardo Villar sj (Coordinador de la PA) despidió el encuentro y que resume esta vigilia:


“… Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor:
que no seamos sordos al grito de los pobres,
que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos,
que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes,
que amemos y respetemos siempre la vida humana…”

 

 

 

Vicente Aznar ahondó en el Adviento desde el significado de la palabra en sí misma, desde las definiciones ofrecidas en el diccionario de la RAE y Diccionario de la Biblia. Y continuó la segunda parte desde el corazón. Desde esa llegada de alguien en el futuro. Un futuro sobre el que son posibles dos miradas: el futuro que ha de ser y el futuro lo que ha de venir. El primero es el que evalúa riesgos y anticipa el futuro desde el presente en ese futuro que llega como consecuencia de… Es una mirada, decía Vicente, que cae en la desesperanza y en desencanto. «No es una mirada de Dios». La mirada hacia lo que ha de venir es una mirada que se deja impresionar ante la llegada, sin cálculo de riesgos. Es la mirada del Adviento cristiano: ilusionante y esperanzada. No es lo que se espera sino es la llegada la que se celebra.

Otra acepción del Adviento desde el término Adventus es la aventura: «Atreverse a vivir aventuradamente». Que nos embarquemos en una aventura desde la esperanza. «A pesar de la cruda realidad, llega el Niño».  Una mirada de esperanza que hace posible dar al cansancio y a la desesperanza fuerza e ilusión. «Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas». Como la primera lecturas del profeta Isaías que sirvió al papa Francisco a «denunciar» la queja del cristiano. Actitudes a desterrar ante esta ilusión de Adviento y la «energía de Dios»: «No quejarse».

La invitación de este retiro es el cambio de actitud gracias a la «espera en el Señor» más que en el que «desesperan». Esta esperanza renueva fuerzas y recordando la lectura de Isaías, los que creen en el señor echan alas como las águilas, corren y no se fatigan; caminan y no se cansan. «Dios da alas. Es la bebida energética».

 

 

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