La vocación de María, guía y faro

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La fiesta de la Inmaculada congrega en la iglesia del Corazón de Jesús y en la iglesia del colegio san José a miembros de CVX, de los grupos de Fe y Desarrollo, a los jóvenes del Centro Loyola y a los antiguos alumnos del colegio. Este tiempo de oración y contemplación del corazón y de la acción de María, propicia respuestas a las búsquedas de muchos: ¿Dónde puedo servir más y mejor a Dios y a mis hermanos? ¿Cómo puedo contribuir al Reino?

La iglesia llena en esa búsqueda. Mientras que el modo de María se convierte para cada uno en guía y faro ante las llamadas que Dios va haciendo desde lo cotidiano. En las personas, en distintas circunstancias, en las necesidades del mundo, en su Palabra… Contemplando a María, y sabiendo la plenitud de su gracia, uno puede descubrir en su propia vida momentos preciosos que muestran ese camino y su vocación. Para reconocerlos, los oradores de la vigilia -Susana, Mercedes, Chus y Eduardo- se sirvieron de la imagen del ángel como mensajero de una llamada:

El ángel de las personas. Aquellas que en un momento de la vida con sus detalles de amor, con sus palabras, con su presencia, con su silencio, con su aguante,… fueron una señal del amor personal de Dios hacia mí.

El ángel de los pobres. Enfermos, solitarios, desgraciados, sin techo, marginados, despreciados… En ellos Dios se  hace presente. A través de ellos llama. No nos dejan indiferentes.

El ángel de los acontecimientos. Algunos desconciertan, porque son duros y difíciles; otros, hacen sentir  plenitud; otros,  invitan a la esperanza… Cada momento de la vida  trae una palabra de Dios, es anunciación. ¿Qué palabra te está diciendo ahora?

El ángel de la oración. La Palabra de Dios es una invitación, suave pero firme, a hacer algo………. siempre alegra el alma de los que confían en Él.

Mis propios ángeles… Cada uno tenemos los nuestros para facilitarnos y ayudarnos a hacer que Dios esté presente en nuestra vida de forma silenciosa… ¿Los recuerdas? ¿Los identificas? ¿Reconoces en ellos al Señor? ¿Qué me quiere comunicar Dios a través de ellos?

 

TAMBORES DE GUERRA

 

En silencio, en lo escondido, se pelean las batallas

más encarnizadas.

Contra el espejo interior, que me

reprocha sueños imposibles, afectos de

piedra, proyectos sin fecha.

Contra el mundo, que tantas veces

me descoloca, exige de más o de

menos, me provoca o seduce,

me envuelve y aturde.

Contra ti,

Señor de lo escondido, palabra

callada, promesa sin hora, presencia

velada, distante cercanía que tan

pronto brillas como te me ocultas.

En el silencio, en lo escondido,

peleamos tú y yo. A brazo

partido, a puro misterio, a

corazón abierto. Toda la vida

es este combate.

José María Rodríguez Olaizola, sj

 

 

 

 

 

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