La oración en los grupos FyD como experiencia de búsqueda y de diálogo

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La Cuaresma es siempre un alto en nuestro camino, que Dios pone cada año en el discurrir normal de nuestros días, para que guiados y empujados por El, examinemos si nuestra vida cristiana marcha hacia la meta definitiva que es Dios, o si nos vamos desorientando y tenemos que cambiar de sentido, o, aunque sin tener que cambiar de sentido, nos preguntemos si el ritmo de nuestro vivir cristiano no tendrá que ser más vivo, más decidido.

El Papa Francisco nos recuerda las tres actitudes con las que debemos entrar en la Cuaresma: el ayuno, la limosna y la oración. Dicho de otro modo: la sobriedad de vida, mirar al necesitado como “mi prójimo” y para ello es necesaria la oración. Así comenzaba el retiro de Cuaresma Eusebio Gil sj, que hizo una reflexión sobre la Oración tanto personal, como comunitaria a través de la Eucaristía

Se refería a la oración como una experiencia de búsqueda y diálogo con Dios y a la Eucaristía como la oración de la comunidad cristiana sin la cual es imposible el crecimiento de la vida cristiana. En cada Eucaristía es Cristo mismo quien nos visita, y en esta visita se renueva la creación entera, al ofrecer, por medio de quienes participan en la comunión de su cuerpo, el perdón y la reconciliación a toda la humanidad.

 

Mercedes Bustos, coordinadora de los Grupos de Fe y Desarrollo

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