La conversión por la atracción del Amor

La contemplación de las tres heridas: vida, amor y muerte
20 marzo, 2018
Testimonio de una vocación
27 marzo, 2018

Reflexión y acto comunitario de la reconciliación. La comunidad creyente vive la Cuaresma como el camino de la conversión: ahondando sobre las heridas humanas que interrogan y cuestionan la existencia y celebrando el acto de la penitencia con la gratitud de la misericordia. El miércoles Toño García SJ compartió sus reflexiones ante la contemplación de la vida de Jesús desde las tres heridas: la herida de la vida, del amor y de la muerte. Heridas tan de la condición humana, que no tienen curación, decía. En cambio sí ofrecen margen para ser vividas como Jesús las vivió. Dar con sus secretos es encontrar la vía de la conversión: una vida consagrada al reino de Dios; un amor con la capacidad dar la propia vida y una muerte que no tiene la última palabra sino el amor entregado que transfigura y fortalece.

¿Qué significa conversión?, se preguntó. “Hay una idea farisea. Creemos que el giro lo provocamos nosotros. Y sí, somos nosotros los que tenemos que girar porque si no no cambiamos. Pero antes es el recuerdo de lo que me ha hecho girar: la atracción de Dios es la que nos hace volver”. Toño recurrió al verso de Miguel Hernández: “Alto soy de mirar a las palmeras”, para mostrar metafóricamente la conversión. Y se remitió al intento de Ignacio de Loyola en la contemplación que “de tanto mirar amorosamente a Jesús se te meta dentro y te haga ser como él”.

El jueves José Luis Vázquez guió el acto de reconciliación, desgranando el proceso de reflexión del interior de cada uno y su relación con Dios, con el prójimo y con uno mismo. Interrogantes que afloran en cada una de estas relaciones y cuyas respuestas ofrecen el camino de la conversión. “La misericordia del Señor cada día cantaré”, rezaba el salmo de acción de gracias.

X