INEA imparte formación a nueve alumnos en campamentos de refugiados

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Un nuevo compromiso social lleva a INEA hasta los márgenes de sociedades heridas por la pobreza, por los conflictos y los desplazamientos forzosos. La Escuela de Ingeniería Agrícola y Agroambiental de Valladolid- Universidad Pontificia Comillas se ha integrado en un proyecto académico jesuita mundial destinado a impartir educación superior entre jóvenes de los campos de refugiados. La iniciativa se desarrolla en el marco del espacio global Jesuits Worldwide Learning integrado por universidades jesuitas de todo el mundo unidas para acercar las Educación Universitaria a los Márgenes (Higher Education at de Margins). La bióloga Irene Guerrero comienza estas semanas a impartir Agricultura Sostenible dentro de un Grado Superior de la rama Ambiental. Una carrera programada y homologada conjuntamente por la Universidad Georgetown de Estados Unidos, Newman Institute de Suecia y por INEA-Universidad Pontificia Comillas. En la actualidad, toda la comunidad trata de salvar las dificultades del confinamiento por la pandemia del Covid-19, un obstáculo más para alcanzar el sueño.

Para Irene, este proyecto es muy ilusionante. La posibilidad de acercar la formación superior de calidad, real y homologada, a rincones desfavorecidos es un reto esperanzador. Su contribución tiene nueve rostros jóvenes de diversas procedencias y residentes en tres puntos muy distantes del mundo. Internet les acerca hasta España. Seis sirios del centro de refugiados en Irak, Domiz; un africano del centro de refugiados de Kenya, Kakuma; y dos afganos, alumnos de un centro de educación de Afganistán.

El proyecto nació en el año 2010 para dar forma al compromiso de la Compañía de Jesús en favor de sectores desfavorecidos y en los márgenes. Se incorpora INEA desde su especialidad de Agroecología y Agroambiental sabiendo que las personas a las que va dirigida su formación necesitan una visión global y genérica para poder ponerla en práctica en cualquier parte del mundo. De ahí, como comenta Irene, el material y los mensajes respetan realidades y situaciones distintas. La evaluación se lleva a cabo a través de ejercicios y la elaboración de un proyecto final. Así acaba su formación y arranca el nuevo principio porque esta oportunidad cambia la vida.

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