Escuchar, contemplar y hacer memoria

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La celebración del Triduo Pascual son días de escucha, de contemplación y de memoria. Tres actitudes presentes en la iglesia de los jesuitas de Valladolid, centro de celebración y lectura de la Palabra durante los oficios litúrgicos y la Vigilia Pascual. En la cárcel, en el centro de acogida Café y Calor y en otros lugares asistenciales de Valladolid donde también se hace presente la Palabra. Y en cada hogar donde la Semana Santa ha devuelto a la memoria la Pasión y Resurrección.  La comunidad ignaciana ha vivido en estos espacios la Pasión, Muerte y Resurrección buscando el lugar común para la expresión de gracias compartida.

Oración de Pruden y reflexiones de Jaime Tatay en las mañanas del Jueves, Viernes y Sábado Santo

Cada día, Pruden guiaba la oración comunitaria previa a la charla de Tatay. «En la cruz vemos la monstruosidad de hombre, cuando se deja guiar por el mal; pero vemos también la inmensidad de la misericordia de Dios que no nos trata según nuestro pecados sino según su misericordia. Ante la cruz de Jesús, vemos casi hasta toca con las manos la medida en la que somos amados eternamente; ante la cruz nos sentimos «hijos» y no «cosas» u «objetos». (papa Francisco).

Y siguiendo las actitudes fundamentales para vivir la Semana Santa –escuchar, contemplar y hacer memoria- Jaime Tatay recorrió el evangelio aterrizando con imágenes actuales aquel mensaje que los cuatro evangelistas transmitieron. Hablaba de la experiencia de La última cena y del lavatorio apoyado en fotografías tan recientes como el fuego de Notre Dame y el gesto del Papa Francisco ante los líderes sudaneses para pedir paz en el país. Una lógica diferente establecida por Jesús de Nazaret necesaria hoy. “De la semilla más pequeña surge un arbusto donde viven muchos pájaros”.

De los pequeños gestos al enorme desconcierto de la cruz para contemplarla como instrumento de tortura o como atalaya desde donde admirar el mundo. “De la muerte surge la vida”.  Este Viernes Santo la reflexión de Tatay parte de una mirada compasiva de la cruz que se sustenta en la esperanza de respuestas a los interrogantes más profundos sobre la humanidad –“quienes somos, qué somos capaces de hacer, de la soledad y del pecado”- y sobre la divinidad.

Para terminar, el Sábado Santo ahondó en la duda como parte de la experiencia de la fe. Sus reflexiones sobre el papel clave de la mujer en este día de resurrección, segunda anunciación, y cómo en momentos existenciales bajos, en la debilidad y en desconcierto, se “cuela Dios”. “Nunca habíamos estado tan cerca de Dios porque no nos hemos sentido tan perdidos”; decía el Padre Arrupe.

Es lo que es 

Es un sinsentido

dice la razón.

Es lo que es

dice el amor.

Es una desgracia

dice el cálculo.

No es sino dolor

dice el miedo.

Es una ilusión

dice el juicio.

Es lo que es

dice el amor.

Es ridículo

dice el pundonor.

Es una ligereza

dice la precaución.

Es imposible

dice la experiencia.

Es lo que es

dice el amor.

Erich Fried

 

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