En todo servir a los mayores para hacer frente al covid-19

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Toda una comunidad jesuita confinada comienza una desescalada cautelosa. Villagarcía de Campos ha tomado medidas radicales contra el covid-19 durante las pasadas semanas. El fallecimiento del jesuita Luis Verastegui, 78 años de edad, el pasado 18 de abril, lanzó la primera señal de alarma. Toda la comunidad se sometió a las pruebas y como resultado: 17 contagiados, 12 jesuitas y cinco empleados. Todos ellos asintomáticos pero los jesuitas mayores con todos los factores de riesgo en su contra. Ante estos resultados, llegó la respuesta de un protocolo trabajado por los sanitarios de la Compañía de Jesús. Cinco jesuitas jóvenes  acudieron para ponerlo en marcha, apoyar y servir en la enfermería. Enric Puiggròs, Alberto Estévez, Luis Delgado, Jaime Espiniella, y Borja Miró establecieron los criterios epidemiológicos para controlar la propagación del virus en la casa. Los ritmos cotidianos, la oración comunitaria y los espacios de encuentro se transformaron para lograr el aislamiento de positivos de los negativos. Ni encuentro en la sala de café, ni letanías compartidas en la pequeña capilla ni paseos lejos de la casa. Ahora todo en estricta soledad para los positivos y distanciamiento social, entre los no contagiados. Un difícil cambio que hoy ya tiene su recompensa: 100% de trabajadores y voluntarios han dado negativo y los 13 positivos siguen confinados en el 4º piso de la Enfermería.

Frente a las medidas tan radicales, la comunidad se ha mantenido unida y comunicada. El superior Salvador Galán vivía esta etapa también desde su propia cuarentena pero informado en todo momento de los pasos a seguir para hacer frente al virus. El acompañamiento también era espiritual y los turnos vigilaban las constantes médicas y las constantes espirituales. Salud y oración siempre en sintonía. El impacto emocional y psicológico es muy fuerte, comenta Enric. «Nos quedamos con la piedad de los compañeros, la consolación en el trabajo en equipo, cuidándonos entre todos».

Establecida la nueva vida en comunidad mientras persista la pandemia, el equipo regresa con satisfacción y esperanza de la recompensa. La prudencia sigue siendo la clave.
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