En tierra de todos, la descripción de la Iglesia del S. XXI de todos los creyentes

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En tierra de todos es el último libro del jesuita José María Rodríguez Olaizola publicado por el sello Sal Terrae del Grupo de Comunicación Loyola. El autor acompañado del jesuita Toño Allende, compartirá en la sala Borjas, a las 20h, las reflexiones contenidas en este ensayo hondo y nutrido de su larga experiencia pastoral y de una experta comunicación en redes sociales. Un análisis donde aborda la enorme pluralidad y diversidad que integran la Iglesia del siglo XXI. Un retrato real trazado de aquellos interrogantes que más interpelan a los creyentes y, que en ocasiones, les mueven a sentirse excluidos de la Iglesia, ‘en tierra de nadie’: la mujer, las personas en situaciones irregulares, las personas de orientación homosexual, los jóvenes en tierra de nadie, los sacerdotes, la crisis de los abusos… Y a la vez, una descripción marcada  de esperanza y de amor de quienes se sienten parte de este espacio que es de todos los creyentes.

“Es una reflexión sobre nosotros, creyentes, que intentamos vivir nuestra pertenencia con honestidad, fidelidad y realismo. Que no queremos ir por libre, pero necesitamos respuestas a problemas que aún no están claros”, dice José María. Y así de la primera parte donde desgrana esa realidad eclesial ‘inquietante’ continúa hacia una segunda, donde el autor describe los elementos que hacen de la iglesia universal esa tierra de todos: “La iglesia es una comunidad de gente unida por el vínculo de la fe, nacida por la acción del Espíritu, lla­mada a ser casa de todos, portadora de una buena noticia, y donde podemos celebrar la vida y la fe para encontrar­nos con Dios. Y por eso tantas personas no se resignan a dejar que la Iglesia sea la triste caricatura que algunos quieren hacer de ella. Ni tampoco están dispuestos a ale­jarse de ella, por más que haya quien quisiera convertirla en un coto cerrado para unos pocos supuestamente puros. Porque muchas personas no pueden aceptar –con razón– sentirse ciudadanos de segunda en esta ciudad de Dios”.

En tierra de nadie 

Al principio, Rodríguez Olaizola recuerda uno de sus primeros libros, En tierra de nadie, escrito hace 15 años para abordar interrogantes e incertidumbres de los creyentes  detectados durante su sacerdocio incipiente. Entonces los recogió y hoy, con todo el bagaje de una vida en la Compañía de Jesús como sacerdote, escritor y comunicador, los actualiza sometidos a los cambios que han incidido en la transformación social contemporánea: el final de la educación religiosa, el avance del emotivismo contemporáneo y la rebeldía contra el auto­ritarismo. Tres elementos que también influyen de manera determinante en la nueva per­cepción de lo eclesial. Desde este análisis sociológico, el autor conduce hacia la realidad de los creyentes y la fe que les alienta,  trazando el triángulo que ofrece tres perspectivas de fe: “la fe líquida en un mundo sin Dios; la fe rígida en un mundo sin alternativas y la fe cuestionada en un mundo sin Iglesia”.

Sobre esta realidad construye toda su reflexión de la primera parte, Saber dónde estamos, con aquellos interrogantes que interpelan a los creyentes y que analiza sin rehuir aspectos y heridas todavía abiertas. Se acerca al papel de la mujer en la iglesia, “una de las asignaturas pendientes del cristianismo, pues ellas tienen una presencia que no se corresponde con su peso en la institución”. Continúa por el de las personas en situaciones irregulares haciendo referencia a familias monoparentales; familias homosexuales; familias recompuestas tras divorcios y nuevas uniones; uniones de hecho –por no hablar de otro tipo de vinculaciones que a veces incluyen a más de dos personas (el llamado «poliamor»)–. Le sigue las personas de orientación homosexual, los jóvenes, los dos amores en referencia a hombres que sienten vocación sacerdotal y matrimonial; y la crisis de los abusos a menores y personas vulnerables. Para cerrar, el jesuita toma la referencia de Jesús de Nazaret,  como anuncio para todos y denuncia que no niega el abrazo; situado “en esta tierra en que el amor es fecundo y la búsqueda, infatigable”.

La segunda parte, Vivir en tierra de nadie,  describe esa iglesia universal del siglo XXI de todos los creyentes.  Un lugar donde construir y desde donde enriquecer el mundo. “Es el espacio donde confluyen muchas búsquedas, muchas historias, muchas preguntas. Es comunidad que puede celebrar unida: la vida, el amor, el dolor, la muerte, el ingenio humano, la compasión, la búsqueda de la justicia…” Rodríguez Olaizola va desgranando valores de la iglesia actual como  comunidad, como celebración, como servicio, como espacio de buscadores de respuestas. Y propone que los cambios que deban producirse, sean cambios que provengan desde dentro: “A veces tienes que intentar transformar lo que amas o ayudarlo a crecer, pero no a base de ponerte enfrente y lanzarte al acoso y derribo, sino arrimando el hombro y siendo consciente de que el deseo de cambiar es convicción, es compromiso y es búsqueda compartida de la verdad. Una búsqueda en la que, además, uno reconoce que tampoco tiene todas las certidumbres, y tendrá que escuchar las razones de quien ve las cosas desde otra perspectiva”.

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