El desafío de la integración: de la frontera al corazón

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Dos buenos amigos muy unidos, el español David Saiz Camarero, y el camerunés Loumkoua Soulong. Dos ciudades muy separadas, Ceuta, en la frontera de España- África y Bruselas, en el corazón de Europa. El viaje en bicicleta de una a otra ciudad, 2.750 kilómetros, es más que una aventura de 28 días de pedaleo, de sueños a la intemperie y generosas atenciones de desconocidos. Es el viaje de la frontera al corazón que alcanza el sueño salvando los miedos, manteniendo viva la ilusión, desprendiéndose de prejuicios e inspirándose mutuamente toda la fuerza necesaria para continuar. La tercera y última charla de la Semana de Teología de Fe y Desarrollo, ‘Anunciar la fe en las fronteras’, ofreció el testimonio de los dos protagonistas de este viaje, fruto del deseo de ambos de transmitir la experiencia de la migración en positivo: acogida, integración y hospitalidad…

Una canción camerunesa entonada por todos los asistentes a la charla. Muchas anécdotas compartidas con gentes diversas de muchos pueblos y ciudades de tránsito. Numerosas imágenes de acampadas en lugares preciosos y comidas con desconocidos que les acogieron en sus mesas. El relato de su vivencia reflejaba por sí mismo las claves recogidas en el manifiesto entregado a los políticos en Bruselas: detrás de cada migrante hay una historia dura. Y ellos, como todos los seres humanos, necesitan de una mirada al corazón más que a la frontera por la que cruzaron. Loumkoua entró por Ceuta y aún recuerda cómo al otro lado muchos amigos suyos murieron en el camino. Una vez cruzada la frontera, se encontró con personas que le miraban como hermano. Que lo abrazaron. “Ahí nació la fuerza mía”, recordaba. Fueron gestos generosos de gente cercana. “Las cosas cambian desde abajo”, decía David, tras comprobar que el cambio no proviene de los políticos desde sus despachos. Sino de pequeños gestos de acogida.

Loumkoua se refería a este largo viaje del verano como de un “camino de oro” y David como de un gran desafío superado. Detrás varias ONGS -entre ellas Red Incola y Entreculturas- y mucha gente que se ha sumado a su reto desde las redes sociales, a través de los medios de comunicación y en contacto con ellos. Miles de personas que como ellos sueñan con convertirse en tierra de acogida. Es el sueño alcanzado por dos amigos que consiguieron abandonar la frontera para llegar al corazón.

 

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