El adiós que acerca

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Cristo Rey y San José celebraban la Graduación el mismo día.  Una despedida cargada de sentido. Un adiós que más que alejar, acerca. “Tenéis el programa  de las 4 C en vuestro disco duro, no dejéis de instalar las actualizaciones en el futuro. Recordad que en el colegio y en  la Compañía tenéis vuestra casa”Gerardo Villar sj animaba en su homilía a vivir la vida como un partido de tenis, ese que se juega hasta el último golpe, por muy mal que vayan las cosas, siempre se puede ganar el partido. Y en ese juego, tener una actitud de entrega y lucha sin perder nunca la esperanza. Construir sobre roca para cuando vengan tiempos de tormenta. Gérar repasó lo mucho que han aprendido y lo que tienen la suerte de compartir con otros centros de los jesuitas por el mundo. “Esas características que buscamos en nuestros alumnos: conscientes, comprometidos, compasivos y competentes”.

Tras la eucaristía se pasó al salón de actos para la imposición de la beca e insignia de antiguos alumnos. Allí el padrino de la promoción, el profesor de Filosofía,Fernando Paredes, les dirigió un discurso profundo y cargado de cariño. Les animó a ser honestos, valientes y a recuperar la importancia de las cosas pequeñas, “es en lo pequeño y sencillo de la vida donde se encuentra su grandeza. Tal vez por eso, porque el hombre de hoy ha olvidado el valor de la sencillez vive en una continua insatisfacción; tal vez por eso nos cuesta tanto encontrar el amor; tal vez por eso mismo no sabemos ver a Dios. Ojalá vosotros seáis capaces de recuperar el valor de lo pequeño y sencillo; ojalá seáis en el mundo un testimonio vivo del BIEN, la VERDAD y la BELLEZA.”

No olvidéis que la finalidad de un centro de la Compañía de Jesús sois los alumnos. Cada una de las promociones que termináis el proceso de formación en el Colegio es lo que le permite a esta institución renovar la esperanza de construir un mundo mejor. Vosotros, no lo olvidéis, sois esa esperanza, y sin esa esperanza nosotros no tendríamos ninguna razón de ser”.

En Cristo Rey, las palabras del director, José Luis Muñoz, y de Bernardo Rodríguez remarcaban el valor de la educación ignaciana. Del cuidado recibido y de la responsabilidad futura. Desde la imagen del escudo, Bernardo, les habló de la educación hacia para el liderazgo al estilo ignaciano. Desde el conocimiento de si mismo que entiendan sus fortalezas, sus debilidades, sus valores y tengan una visión del mundo; ingenio para innovar y adaptarse a un mundo cambiante; amor para tratar al prójimo con amor, es decir, con actitud positiva y heroísmo para abordar con fuerza los retos del futuro.

Una madre en el Sanjo dio “sobre todo gracias” (como el lema de los colegios de jesuitas de España para este año). Gracias por el colegio, los profesores, los compañeros, la educación recibida y Jesús de Nazaret, alguien que siempre os acompañará en todos los momentos de nuestra vida dándole sentido. Y se despidió haciéndoles un encargo: “ Por fin podéis dedicaros a lo que más os gusta. Es la hora de poner en marcha todas las capacidades que en el colegio se han ido entrenando. Es el momento  de desarrollarlas al máximo. Pero no de cualquier manera, sino siendo conscientes de que con vuestras actitudes, gestos, palabras, estáis construyendo la pequeña parte de historia que os corresponde, porque el  mundo también está en vuestras manos”.

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