Cuaresma, un camino de ida al corazón y de vuelta a la reconciliación

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“Bienvenidos a bordo de Air Cuaresma vuelo 2019, con destino al perdón y la reconciliación con Dios. El tiempo de vuelo será de 40 días. Durante este vuelo está prohibido criticar, mentir, odiar, hablar mal de otro, la envidia, no rezar, etc. Asegúrese de alejarse de toda situación que pueda desestabilizarlo, para así evitar cualquier zona de turbulencias. El capitán de este vuelo es la oración. Abróchense sus cinturones de seguridad y quédense sujetados a Dios. La tripulación está formada por toda la corte celestial. Esperamos que su viaje sea placentero. Buena Cuaresma 2019”.

 

Un mensaje sugerente rescatado del whatsapp abrió la reflexión de Leticia Alonso en torno a la Cuaresma ayer en la iglesia del Corazón de Jesús. Se sirvió de este mensaje para compartir todo el proceso al que se siente llamada como creyente en este camino hacia la Pascua. Un camino de ida y vuelta, como así lo de presentó. Un trayecto interior que primero “nos lleva a lo hondo del corazón y de la invitación que allí encontramos para vivir desde lo profundo”,  camino de ida. Y desde allí orientar la marcha hacia “el perdón y la reconciliación con Dios” (que dice el mensaje). “Y yo añado que eso pasa por el perdón y la reconciliación con uno mismo y con las personas con las que convivimos y las situaciones que atravesamos”. Así que el camino de vuelta se orienta hacia el Reino, “no sin tentaciones, no sin la experiencia de la cruz… No sin la invitación a la vida plena que se esconde detrás de ella”.

Desgranó estos caminos deteniéndose especialmente en el de vuelta y lo que entraña para la vida de cada uno. Si su horizonte es el Reino, su justicia, el perdón y la reconciliación, el camino es unas veces certero y otras, incierto: “Aceptarlo y sentir cómo Dios nos acoge y nos ama así, nos da la fuerza y algunas herramientas para responder a lo que nos tambalea: el ayuno, la limosna, la oración, nos pueden ayudar a permanecer en el camino”. Comenzó a desmenuzar las propuestas del mensaje de whatsapp y las trasladó a su propia vida. Compartió un “pedazo” de su historia para hablar del ayuno, de los 40 días que vivió cuidando de su padre en sus últimos días de vida. Un tiempo en que ayunó de todo aquello que entorpece el amor. Y siguiendo el rastro a esas herramientas de ayuda en el camino, habló de la limosna, como la práctica esencial de la misericordia, incluso con la Tierra. Habló de la oración, como punto de apoyo. “Orar en movimiento, en la propia vida, el trabajo, la familia, las amistades, las decisiones”. En el camino de vuelta vamos experimentando la vida plena, vamos reconociendo nuestro lugar en el mundo, nuestro sentido y vocación.

Y durante este trayecto, entre sus luces y sus sombras se presenta la cruz, y también, en todo y con todo, «Dios de nuestra parte, fiel a la obra de sus manos». En el fin de esta reflexión, Leticia Alonso formuló la pregunta: “La elección del camino del Reino pasa por la cruz… ¿Qué hay más allá para tan sólo acogerla, abrazarla, aceptarla?”. Y como respuesta la invitación a una Cuaresma que sea experiencia personal y de hondura. “Caminar hacia lo profundo del corazón, para vivir desde lo profundo del corazón”.

Para leer íntegramente la charla de Leticia Alonso, pincha aquí.

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