Cristo Rey incorpora a la plantilla una enfermera para el cuidado de la salud

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Una comunidad educativa tan grande como Cristo Rey, con 1.600 alumnos y más de 100 educadores y profesionales contratados, la atención a la salud es una prioridad, en especial, en tiempo de pandemia. El centro acaba de incorporar a una enfermera a su plantilla para la promoción y el cuidado de la salud de todos. La situación provocada por la Covid 19 ha sido el principal motivo para su incorporación, si bien su labor posibilita que el centro dé respuestas con garantías a otras situaciones sanitarias del día a día: caídas, síncopes, mareos, ataques de ansiedad, fatigas derivadas de patologías, cortes y quemaduras en los talleres de FP, miedos ante la pandemia así como custodia y administración de medicamentos de enfermos crónicos.

Con gran interés y vocación por la Enfermería Escolar, Elena Santos se incorporó con el fin de profesionalizar la aplicación y la actualización de los protocolos anti Covid. En su consulta recibe a los escolares con síntomas sospechosos de coronavirus. Les atiende, llama a la familia y procura su bienestar y su aislamiento hasta que vengan a buscarles. “Hay ocasiones que durante la conversación compruebo que algunos niños vienen muy asustados porque piensan que puede ser el coronavirus y los síntomas no corresponden con el virus”, comenta la enfermera. Lo que demuestra que una conversación relajada es también una medicina tranquilizadora para continuar la jornada.

En caso de un caso positivo, Elena también hace el seguimiento del paciente durante su cuarentena y se asegura de controlar los contactos estrechos y minimizar en lo posible la propagación del virus tanto fuera como dentro del colegio. Su disponibilidad profesional mitiga la presión de los profesores que pueden continuar su docencia en el aula mientras sabe que su alumno está cuidado.

La pandemia requiere de una continua actualización de avances, protocolos y medidas contra la Covid-19 y ahí la enfermera tiene un papel muy importante. De hecho, algunas actuaciones adoptadas en las aulas de Cristo Rey vienen propiciadas por sus consejos actualizados y refrendados.

Pero hay más que Covid. Al despacho de Elena, equipado de mobiliario y material sanitario básico, llegan niños y niñas mareadas por baja tensión, con dolores de tripa por gastroenteritis o por una preocupación puntual; llegan doloridos por una contractura o avisan alarmados de la caída desde la espaldera de un compañero -en ese caso acompañó al accidentado hasta la llegada del 112-. A pesar de todas las medidas preventivas, llegan alumnos con quemaduras, golpes y cortes provocados durante las prácticas en el taller de FP. Y otros sufren ataques de ansiedad o sufren las burlas de los compañeros. Su atención profesional y una conversación profunda y tranquila son sanadoras. Ella sigue atenta a todas las circunstancias para su bienestar.

En su rutina semanal, en horario de lunes a viernes de 9 a 14h, dedica tiempo a la promoción y prevención de la salud. Dos días a la semana, entra en las aulas y con una charla-diálogo dirige la mirada a su salud. Hoy el coronavirus manda: cómo ponerse la mascarilla, cómo comer el bocadillo, o como guardar los protocolos para no contagiar a los mayores. Marca las pautas entre la atenta mirada de los escolares, inquietos por compartir su experiencia: “Tengo ganas de abrazar a mis amigos”, le dice un alumno de 2º EP. “Pronto lo podrás hacer”, responde. Su cercanía acaba con las distancias entre sanitario y paciente.

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