Arrupe, una presencia con huella

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Cuando se cumplen 29 años de la muerte de Arrupe, la iglesia de los jesuitas cierra la exposición dedicada a su figura, abierta desde el pasado 10 de enero. La imágenes de su rostro y de sus hitos biográficos han hecho memoria estos días de su carisma y de su presencia. Una exposición enriquecida con dos conferencias ofrecidas por dos grandes conocedores de su vida y de su interior espiritual: Pedro Miguel Lamet, bajo el título Pedro Arrupe, camino a los altares, y Elías Royón, bajo el título La espiritualidad de padre Arrupe.

El hecho de tener la iglesia llena de imágenes reveladoras ha sido una gran oportunidad para descubrir su profunda fe y su servicio a la justicia: para orar con él; para reflexionar desde esa espiritualidad ignaciana que colmó su vida. En la búsqueda de guías que enciendan fuegos, Arrupe se ha convertido en llama encendida. Tenerla cerca ha iluminado al Cristo que llevaba dentro y un poco a todos.

Gracias.

 

 

 

 

 

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