Ama, muere y vive

Escuchar, contemplar y hacer memoria
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Presencia local con mirada universal
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Cada día de la Semana Santa se ha llenado la iglesia del Corazón de Jesús de cientos de creyentes que han celebrado la Palabra en los oficios litúrgicos. Celebraciones llenas de imágenes sugerentes, de símbolos y gestos expresión de este tiempo de Pasión: el Lavatorio de los pies del Jueves Santo; el acercamiento a la cruz alzada en el altar del Viernes Santo; la llama encendida de una vela que inunda de luz cálida una iglesia apagada y el agua bendita que renueva el compromiso en la Vigilia Pascual.  Gérar Villar y Jaime Tatay presidieron los oficios acompañados de los universitarios que celebraban la Pascua Urbana de Pastoral MAGIS y del Coro de Nueve y Cuarto que hacían de la música, oración compartida.

Jueves Santo. Ama por mí. Una tarde para las historias de misericordia. Una tarde para amar, decía Gérar. Y es que el gesto del lavatorio compartido con los asistentes a los oficios es el gesto humilde de amor y misericordia que también en la actualidad se expresa: el Papa Francisco arrodillado a los pies de los representantes de Sudán del Sur clamando por la paz en el país. “A quiénes amar? Preguntaba Gérar en la homilía y expresaba San Alberto Hurtado en su poema: “A todos mis hermanos de humanidad”.

Viernes Santo. Muere por mí. Jaime Tatay presidió los oficios litúrgicos y habló de la sabiduría de la cruz y de las continuas referencias al mundo vegetal en la Biblia y Evangelio. De esas sencillas metáforas del mundo natural de las que se sirve Jesús. Una semilla que crece en la roca es toda una metáfora “para darnos tiempo para comprobar cómo la vida se abre camino: esperar a que crezca silenciosamente; que hunda sus raíces y transforme la realidad para dar vida”. Una metáfora para este Viernes Santo: “Si nos quedamos solo en el Viernes somos incapaces de ver ese largo proceso de crecimiento oculto que es la historia de la Salvación y la historia de Jesús”.  De ahí que recordase que Jesús está clavado en un árbol vivo, en apariencia muerto. Y como la Palabra de Dios, es la semilla que se transforma por dentro para echar sus raíces para que cada uno de su fruto. Los versos de José María Rodríguez Olaizola sj “En u desnudez” expresaban el refugio y amor en la desnudez: “Yo seré tu refugio y amaré tu desnudez y te enseñaré a vivir de verdad”.

Sábado Santo. Vive por mí. Vigilia Pascual. Gérar habla de la alegría interna que cuando se expresa se multiplica. Una alegría que da sentido a esta noche, la más importante para los cristianos, porque es el paso de la muerte a la vida. Es la puerta que abre el Padre en una noche para reconocer la luz de la vida. Gérar tuvo presentes a muchos cercanos suyos que están en su memoria y en su corazón y que hoy gozan de esa luz: Iván, un amigo de la infancia muerto por una sobredosis a los 18 años de edad; Pepe, un compañero del colegio que murió a los 19 años de un accidente de moto; una amiga de su familia muy querida que falleció “solita”. Relatos que forman parte de la historia de la humanidad de la lectura en el Génesis que en esta noche de Vigilia Pascual se lee.

 

No me pidas callar

No podría obedecerte.
Aunque no me lo crean.
Si por eso, me echan de esta tierra,
saldré hablando de Tí.

Diré que eres de todos, siempre el mismo,
que tu amor no depende de nosotros,
que nos amas igual, aunque no amemos;
nuestro título ante Tí es la pobreza
de no amar.

Que eres voz que llama siempre
a cada puerta, con nombre exacto, inconfundible;
que no pides nada,
das y esperas
el tiempo que haga falta;
que no fuerzas los ritmos de los hombres,
que no cansas,
no te cansas,
y que tu amor es nuevo cada día;
que te dolemos todos,
cuando no te buscamos.
Diré muchas más cosas:
que basta con mirarte en cualquier sitio,
porque todos son tuyos,
para ser otra cosa;
simplemente
para ser persona.
Señor, que, chispa a chispa,
no me canse
de prender este fuego!

(Ignacio Iglesias sj)

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