Más que un cambio es una revolución. Internet y las nuevas tecnologías permiten que las personas establezcan nuevos cauces de comunicación y con ello, nuevos métodos. Las  plataformas digitales de redes sociales, para abreviar redes sociales, han hecho posible que la información fluya de manera indiscriminada –cualquier dispositivo permite lanzar la información desde cualquier lugar del mundo a cualquier usuario-. Toda la información es ofrecida de manera bidireccional, existe la capacidad de respuesta. Y las redes sociales conectan a personas de distinta educación y nivel social. Todo ello configura la globalización total, la esencia de esta revolución.

Iñigo Ybarra, responsable de Redes Sociales del Grupo de Comunicación Loyola, explicó cómo los dispositivos móviles invaden la vida cotidiana y el trabajo. Y a diferencia de la revolución del automóvil que necesitó muchos años para alcanzar una cuota elevada (en 117 años pasó de 25.000 vehículos a 1.600 millones), en poco más de siete años, casi la mitad de la población española tiene perfil en Facebook –cerca de 20 millones de personas-. Su uso ha cambiado, como explicaba Íñigo, las relaciones personales, las relaciones de amistad, los códigos… “Nada más llegar he preguntado si había wiffi”, comentaba, “ahí está: wiffi”. Ha modificado el valor de la imagen. Su uso se ha transformado de tal manera que ahora se ofrece una proyección aprobable y “de lo que no somos: el postureo”, dice. Tal es el valor que las redes difunden al año unos 80.000 millones de fotografías al año y 65.000 millones de vídeos. El consumo, que ahora se puede hacer desde casa. La información….

Toda esta revolución también ha llegado a la Iglesia. Iñigo comparó la transmisión del mensaje a través de las redes sociales con las caminatas y las visitas a las casas realizada por los apóstoles y el mismo Jesús que salió a los caminos a proclamar el Reino de Dios. Y este nuevo espacio –un Urbi et Orbi renovado – se ha llenado también con el poder comunicativo del Papa Francisco que se ha convertido en el personaje público más seguido del mundo. “La idea es que la forma de comunicarnos ayer no volverá a ser igual mañana”.