A Melchor Mayordomo, vida y misión entregada al instituto Cristo Rey desde 1958 hasta 2013. Falleció en Villagarcía de Campos el pasado 25 de noviembre a los 84 años de edad.  AMDG

“Si tuviera que explicar a mis hijos qué es un santo, les diría que es alguien parecido a ti, Melchor: sencillo, tranquilo, hombre de fe profunda, alegre, austero…

Dicen que para un creyente no hay casualidad, sino que Dios va escribiendo en nuestras vidas.  Ayer, Melchor, te despedimos en la fiesta de Cristo Rey, y es que tú querías mucho a nuestro colegio. Fueron muchos años los que entregaste a este centro, con diferentes funciones: como profesor de taller, como coordinador, como responsable de mantenimiento, en la jardinería…Pero lo mejor era la forma en que hacías cada una de estas tareas: sin darte importancia, pasando desapercibido, con una humildad y una sencillez como nunca he conocido.

No puedo olvidar tu sentido del humor y sobre todo tus carcajadas, que se oían y se reconocían por los pasillos. También lo agradecían tus amigas las plantas, a las que cantabas y hablabas cada día porque así crecían mejor.

Recuerdo también las reuniones del grupo de profesores de Garantía Social, en las que tú mediabas y creabas buen ambiente, y donde siempre había espacio para el trabajo en equipo y para las risas.

Cuando los últimos años te íbamos a ver a Villagarcía, nos hacías un repaso de todo Cristo Rey, interesándote por cada uno de los profesores, por las instalaciones, sobre todo por los talleres… Tu mente lúcida siempre dejaba un espacio muy grande para el que fue tu colegio y tu casa durante tantos años.

Por último, tengo una imagen muy nítida tuya, sentado en la antigua capilla de Cristo Rey, cuando nos casamos. Apareciste humilde y callado, como siempre, y nos acompañaste en ese momento tan bonito de nuestra vida. Esta tarde, te confieso, tengo un nudo en la garganta, por la nostalgia y por la pena de no haberte acompañado suficientemente al final del camino. Pero a la vez tengo la confianza y la paz de saber que ya tenemos otro santo en el cielo, junto al Padre, y que desde allí nos seguirás acompañando y apoyando siempre”.

Gracias, Melchor.

 

Margarita Balsa, colegio Cristo Rey