Nuevo taller de coro, pocas semanas antes a la celebración de santa Cecilia, la patrona de la Música (22 de noviembre). Muchas y distintas voces templadas y preparadas para cantar. Instrumentos afinados. Y un lugar especial que alberga esas horas de convivencia al ritmo de la música, de la composición, de la  interpretación y de la oración: el CAPA, en INEA. Todos los miembros del Coro de Nueve y Cuarto, jóvenes universitarios del Centro Loyola, se preparan para dar de sí lo mejor  en cada eucaristía. Sin desafinados y con una melodía perfectamente sincronizada al ritmo y las voces. Y lo que es más difíci y a la vez lo más bonito, todo este tiempo de ensayo se celebra en convivencia para transmitir con su música lo que no está escrito en los pentagramas: tocar el corazón de todos.

Gracias a Celia y Álvaro se conocen las sensaciones de un fin de semana como este:

Siempre he pensado que el coro de jesuitas de nueve y cuarto suena muy bien. Ahora lo entiendo todo. Solo hace falta pasar 24 horas con ellos para darse cuenta de que una música que surge de lo más profundo, no puede sonar mal. Porque al final ya no es solo un ensayo. Se trata más bien de sintonizar tu melodía con la de los demás y hacer que llegue al resto del mundo.

Celia San Felipe

 

Hacía tiempo que esperaba impaciente la fecha de mi primer taller de coro, dado que el rato de los domingos siempre pasa tan rápido… Es la ocasión perfecta para detenerse con atención en cada nota y palabra que resuena durante la semana y se difumina en el quehacer diario.
Así, durante día y medio, tanto los más novatos como los veteranos de nueve y cuarto nos hemos propuesto la música como prioridad, y un objetivo: hacer de esta un cauce de encuentro entre Dios y el oyente. En definitiva, ¡una estupenda jornada de aprendizaje y convivencia!

Álvaro Iglesias Pordomingo