Agradecimiento y paz son los sentimientos con los que terminan los 40 asistentes al Taller de Oración organizado el fin de semana del 4 y 5 de noviembre por la Comunidad de Vida Cristiana en Valladolid (CVX). Su procedencia y edad ha sido muy variada, gracias a la confianza que ponen en nosotros los que han difundido la información.  Este año ha habido una buena representación de la PAL (Plataforma Apostólica Local) de Valladolid: grupos Fe y Desarrollo, grupos de oración del San José, Red Íncola, asiduos de las misas en la Iglesia de los jesuitas… También con diferentes recorridos de oración y comunidad. Da alegría poder encontrar a personas que forman parte de la vida de la Iglesia y están comprometidas en voluntariados o con su vida familiar, personal y laboral, y tienen inquietud por formarse y descubrir nuevas cosas sobre la relación con Dios. Incluso hemos contado con cuatro jóvenes vietnamitas, estudiantes de español y procedentes de la Compañía de María, que nos han dado un toque internacional muy refrescante.

Muy atentos y dispuestos, todos han seguido la explicación de los métodos de oración propuestos por san Ignacio y otros más novedosos como la danza contemplativa, esta vez con Belén Campo, que nos ha compartido con entusiasmo su experiencia con una entrañable y sencilla danza. Además hemos contado con más colaboraciones especiales como Elena López C., que nos ha regalado, una vez más, con su preciosa voz una oración con canciones.

Los asistentes han podido poner en práctica los métodos, buscando el encuentro con Dios y profundizar en la experiencia de la oración al estilo ignaciano. Muchos han valorado positivamente el poder orar con otros.

Desde aquí les agradecemos la buena disposición y acogida de los temas e indicaciones que les hemos dado. Asimismo a todos los que han participado en la difusión, preparación y desarrollo del taller, que conllevan muchos esfuerzos repartidos, tanto de la CVX como de otros colaboradores. Especialmente gracias a los que han realizado un servicio discreto e indispensable, a los que nos apoyan desde la oración y nos animan y a la Compañía de Jesús que nos acoge en su casa y nos acompaña en la misión.