A los alumnos de 3º y 4º de ESO de Cristo Rey les ha llovido una nueva asignatura: Programación, robótica y 3D. Una materia optativa que ya se conoce mucho de ella pues ha sido la robótica la que tan buenos ratos ha hecho pasar en los talleres extraescolares. Y el siguiente año se integrará en la formación de 1º y 2º de ESO ya como asignatura obligatoria. Los profesores han tenido esta oportunidad aprobada por la Junta para incorporar una asignatura especial en la programación. Y con la presencia de la tecnología en cualquier ámbito de la vida –social, cultural, económico-, la demanda de las empresas de profesionales cualificados en esta materia y los futuros empleos que están por llegar han movido al equipo docente a apostar por su  incorporación. Quieren dotar al alumnado de destrezas para conseguir un nivel de autonomía tecnológica manteniendo  criterios sociales, medioambientales y económicos: “Queremos preparar a los jóvenes para que sean protagonistas de su futuro. Por esta razón, todo alumno debe recibir la formación para ser capaz de interactuar en este nuevo ecosistema”, reza la Orden de Educación que regula los proyectos de autonomía al que responde Cristo Rey con esta asignatura.

Es una asignatura que hasta el momento no se imparte en ningún centro de Castilla y León. Desde Cristo Rey, la formación en esta área viene de hace unos años cuando se constituyó el Club de Robótica. (En la fotografía vemos a los profesores en el aula hospitalaria con el trabajo que hicieron con los alumnos de Cristo Rey para trasladarlo al hospital). Toda una experiencia que hoy es base en la nueva materia. Será impartida por dos profesores y guiará en todos los pasos necesarios para resolver un problema tecnológico real. Dos horas a la semana de clases puramente prácticas dirigidas al diseño, fabricación y montaje de un robot con todo lo que conlleva: programa informático que permita su control, la aplicación de la impresora 3D y sobre todo, la participación de todos en su creación a través de códigos, prototipos y modelados compartidos. Hasta la resolución hay muchos pasos que ir dando y que el profesor motivará: investigación, valoración de propuestas para la solución, experimentación de diferentes elementos tecnológicos, documentación y evaluación de resultados. Una metodología que implica el desarrollo de la capacidad del trabajo colaborativo; prepara al alumno a afrontar nuevos retos sin miedo y a estructurar el pensamiento.

La asignatura es evaluable. El trabajo es compartido entre todos los alumnos de clase y la evaluación es individual en lo que se refiere al aprendizaje de la programación y la superación de retos asociados a los mismos. La asignatura se enmarca en la Orden de la Consejería de Educación que regula los proyectos de autonomía de diciembre de 2016 y es una novedad a la que se acogen los centros formativos sostenidos con fondos públicos de la Comunidad de Castilla y León este próximo curso.