De José María Rodríguez Olaizola es prácticamente imposible despedirse. Un libro suyo de corazón encendido. Una canción entonando el aleluya. Un poema apuntando al Amor. Tres motivos para revivir esos 15 años de residencia en Valladolid en lo cotidiano: en una oración de rezandovoy.org; en la misa de Nueve y Cuarto o en una lectura rápida a la última reflexión de pastoralsj. Hay muchos motivos más. Ayer, un gran número de amigos que han caminado a la vera suya este tiempo, compartiendo historia y misión, recordó y agradeció otros muchos. Ahora esa compañía continuará vía Facebook, vía Twitter o sencillamente, a golpe de escapadas y de encuentros.

La celebración de ayer reunió a gente de muchos entornos de Valladolid y de muchas edades. Amigos que comparten esencialmente la misa de Nueve y Cuarto y el modo ignaciano en la vida, CVX y grupos de oración; en la docencia, San José y Cristo Rey; en la pastoral juvenil, Centro Loyola y colegio Mayor Menéndez Pelayo: en la atención a los inmigrantes, Red Incola; en la cooperación al desarrollo, Entreculturas; en la transmisión de palabra y sentido, Grupo Comunicación Loyola y el cuidado de la casa común, INEA y Come Sano. Desde niños de Mojados a mayores de los Grupos Fe y Desarrollo, todos participaron de la eucaristía. JM aprovechó la homilía para reflexionar sobre todo este tiempo en Valladolid. De los nuevos horizontes a la luz de esos años de experiencias marcadas por logros y errores con los que ha crecido y madurado como sacerdote. Toda una historia basada en la Palabra que para él es compromiso. Palabra que desprende en la intemperie y que sale al encuentro del que está en tierra de nadie. Un lugar donde tiende a instalarse “convencido” de que esa voz es más poderosa porque llega a las soledades de muchos. Ahora saldrá hacia ese encuentro desde Madrid, su nuevo destino.

Un poema para cerrar la liturgia de Hamlet Lima Quintana, Gente, elegido por Gérar para hablar de él y de quienes compartían la celebración. Y al terminar la misa, antes de dar paso a la mesa, Félix Revilla agradeció en nombre de todos su compromiso, sus numerosos proyectos lanzados en Valladolid y su fidelidad a la vocación. Una despedida desde la gratitud y cargada de los mejores deseos…“Reconociendo tanto bien recibido”.  AMDG.

GENTE

Hay gente que con solo decir una palabra 
enciende la ilusión y los rosales; 
que con solo sonreír entre los ojos, 
nos invita a viajar por otros mundos 
y permite florecer todas las magias. 

Hay gente que con solo dar la mano, 
rompe la soledad, pone la mesa, 
sirve el puchero, coloca las guirnaldas; 
que con solo empuñar una guitarra 
te regala una sinfonía de entrecasa. 

Hay gente que con solo abrir la boca, 
llega hasta los límites del alma, 
alimenta una flor, inventa sueños, 
hace cantar el vino en las tinajas. 

Y se queda después como si nada. 
Y uno se va de novio con la vida, 
desterrando una muerte solitaria, 
pues sabe que a la vuelta de la esquina, 
hay gente que es así, tan necesaria. 

Hamlet Lima Quintana