De colegial a profesional, un salto breve que se da en poco tiempo aunque requiere de mucho estudio y preparación. Ayer el Menéndez reunió a profesionales que no superan los 30 años de edad con estudiantes. Javier Tobar Ruiz, médico residente de cuarto año de Cardiología en el hospital Clínico de Valladolid y al ingeniero Álvaro Valencia Ruiz, hoy empleado en la Fasa-Renault, se reunieron con universitarios del colegio. En carreras tan dispares ambos comparten la misma idea: el valor de las habilidades sociales y del trabajo en equipo.

Empieza el encuentro y Álvaro comenta la saturación del último curso: mucha carga académica, prácticas en empresas y empezar el proyecto. Al acabar tenía la idea de irse al extranjero a trabajar, pero una llamada de Renault para entrar de becario le hizo cambiar de idea después de una primera negativa. Cuando llevaba un tiempo ya en la empresa su jefe le propuso hacer el Proyecto Fin de Carrera en la propia empresa y así lo hizo. Un éxito porque fue algo muy práctico que se ha aplicado en los procesos productivos. De una beca pasó a otra mejor pero llegado un momento, comentó que iba a empezar a buscar trabajo en otras empresas con contrato y al día siguiente le hicieron una oferta laboral en firme en Renault. Ahora mismo no se arrepiente de no haber salido fuera de España, está con un trabajo muy potente de control de calidad de piezas mediante modelos teóricos. Su motivación es muy alta, no tiene demasiada supervisión, le gusta superar retos y la calidad de vida que tiene es muy alta. Destacó la importancia de las habilidades sociales y el trabajo en grupo. Ahí echó las flores al colegio mayor porque para él es un lugar privilegiado del que le hubiera gustado disfrutar. Advirtió de las numerosas ofertas laborales para ingenieros, un buen momento para decantarse por esta carrera.

Por su parte Javier Tobar animó a los estudiantes de Medicina a que estudien para saber no para aprobar y que no se vuelvan locos empezando a estudiar demasiado pronto el MIR. Habla de su experiencia en el hospital donde, al no haber adjunto presencial en las guardias, los MIR tienen que estar muy vivos para sacar las situaciones clínicas adelante. A él esto le motiva. Reconoce que le ha hecho madurar muy rápido como médico. Su vocación y la calidad de vida le decantaron por esta profesión para la que en un año estará preparado de asumir al 100%. Con todo, mucha incertidumbre por las pocas plazas de adjunto que sacan. Destacó la importancia de las habilidades sociales, saber crear contactos, hacer publicaciones, pósters de congresos y presentarse a concursos.