Misa, mesa, bolsa y risas. Componentes de una noche como la de ayer celebrada por una gran comunidad, unas 120 personas que forman parte de muchos de los proyectos de la Compañía de Jesús en la ciudad. La solidaridad con un programa educativo en Nicaragua de Entreculturas impulsó el encuentro. Se trataba de celebrar de una manera especial, y entre todos, las semanas solidarias de los colegios Cristo Rey y San José. Y bueno, especial sí que fue. Comenzó con una misa presidida por Roberto Otero. El tiempo para mirar desde la fe tanto esfuerzo invertido y para agradecer tantas oportunidades dadas. En el horizonte, ese colegio de Fe y Alegría que ha inspirado a ambas comunidades educativas de Valladolid sacando lo mejor de cada una.

Seguidamente, la mesa. Una sencilla cena –sopa de ajo, tortilla de patata y fruta- para reunirse con los compañeros, conocerse y recuperar esa conversación suspendida en los pasillos, en la calle o a la salida de misa. Ese día a día que se come el tiempo y las conversaciones relajadas. Fin de la cena y pasa “la bolsa”. Cada uno recibe un sobre vacío para que lo llene de ‘la voluntad’, pequeñas cantidades que se suman a esa gran cantidad recaudada ya en los dos coles.  Y termina la fiesta con un juego. Un concurso de nombres e ideas que distinguen a  esta comunidad ignaciana de Valladolid: que cuántos años tiene Rufino; que cómo se llama la calle del Menéndez o el nombre del café de México que distribuye Come Sano; que quién es el delegado de la PAL y quién el encargado de la Pastoral Universitaria…Y entre pregunta y pregunta, muchas risas. Por los errores, por las prisas de marcar en el teléfono la respuesta correcta y porque si no hay humor…