bty

Pablo González Masiá, excolegial del Menéndez e Ingeniero Industrial de Iberdrola Distribución, habló a los universitarios de toda su trayectoria profesional, un recorrido del que cabe destacar una clave: la formación. Estudió el plan antiguo de 6 años de la rama de Mecánica y empezó trabajando en renovables. Reconoció que los inicios no son lo que uno se imagina. Desde el departamento de proyectos de centros eólicos tuvo que hacer otras tareas: solicitudes de licencias, subvenciones, tramitaciones con la administración, I+D+I con Cartif, justificaciones. También le tocaban otras extras como relaciones públicas, presentaciones, coordinación de visitas a los parques eólicos o coordinación de eventos… Después de siete años le ofrecieron pasar a distribución, donde está en estos momentos dirigiendo un equipo de 12 personas en planificación de red en Castilla y León. Ahora realiza estudios de red como necesidades de nuevos enganches, informes de contingencias, estudios de fallos, futuras planificaciones de red en las que ellos determinan que inversiones de desarrollo o renovación se van a realizar y presentar los planes de inversión.

Evaluando la formación recibida, dice que echa de menos el desarrollo de habilidades sociales y la empatía, el aprendizaje del liderazgo, de la comunicación, del trabajo en equipo, saber delegar y tomar decisiones. “Cuando uno está trabajando debe tener claro que la formación no se acaba”, dijo. De hecho una de las cuestiones que destacó de la empresa en la que trabaja es la oferta de formación interna, “todo un privilegio” que procura aprovechar. Recomendó a los colegiales que a la hora de trabajar sean positivos y flexibles, el estar amargados no conduce a nada. Y que procuren conocer cada uno sus puntos fuertes para saber explotarlos al máximo.