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Todo cobra sentido hoy, Domingo de Resurrección. Tres días de oración, de contemplación y de escucha. Un triduo compartido a la luz del corazón del evangelio y de la liturgia. “Donde hay verdadera caridad, allí está Dios”, comenzaba José Luis Vázquez sus reflexiones para dar sentido a cada uno de los días pascuales. Un recorrido que día a día ha encontrado en cada palabra y gesto del evangelio la razón de origen que sostiene la fe de hoy. “La noche no interrumpe tu historia con el hombre; la noche es tiempo de salvación” (José Luis Blanco Vega). Por la tarde, la liturgia del Jueves Santo, el Viernes Santo y Sábado Santo cuya vigilia concentra lo verdaderamente inspirador: “El itinerario de fe que recorre la tumba vacía, recibe el anuncio de la resurrección y celebra el encuentro con Cristo”.

 

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Jueves Santo. La tarde de todas las tardes. La cena de todas las cenas. Una fiesta para celebrar la Pascua, para lavar los pies e instituir la eucaristía: “Aquí se lava todo, todo queda borrado, la mancha y el zurcido, el crimen y el pecado. Aquí se lava todo. Empresa de lavado abierta el año 30 por un ajusticiado”, proclama Lorenzo Gomis en su poema Empresa de lavado. Un texto inspirador del sentido de una liturgia como la de este día en que subieron al altar los participantes de la Pascua Urbana Universitaria y representaron el lavatorio de los pies. El gesto que dispone al creyente a entregarse.  Gérar Villa sj presentó la mesa y aquello que teje vida, entrega y fruto. “No hemos sido creados para vivir en el vacío, ¡de ninguna manera! Hemos sido creados para encarnarnos en algún rincón del mundo, allí donde la vida nos ha puesto o donde nos ha llevado la voluntad de Dios” (Hélder Cámara).

 

joséluiesViernes Santo. El misterio de la cruz. “Tú me mueves, Señor. Muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas, y tu muerte”, proclama la oración de la mañana guiada por Pruden Merino sj. Un momento antes de la charla de José Luis para orar e iniciar el día desde el sentido más evangélico aterrizado en lo cotidiano y en la realidad de cada uno: “Le dicen que se baje de la cruz, que se salve, no saben que Jesús, desde dentro, desde lo más suyo, está dando su vida, y que no baja de la cruz porque se ha puesto en manos del Compasivo. Víctima con las víctimas, dando un fuerte grito expiró”.

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Sábado Santo. Tres lecturas que celebran el Dios creador, la voz de los profetas y la alegría y fuerza transformadora transmitida en el Nuevo Testamento. Desde que se enciende la llama, la vigilia recorre cuatro tiempos que fueron desgranados por Vázquez y rememorados por una gran comunidad reunida a las 21.15h. La iglesia del Corazón de Jesús estaba a rebosar. De la luz del fuego a la liturgia de la Palabra, seguida de la liturgia Bautismal: agua que renueva promesas y mueve a renuncias de aquello que excluye, aleja y se sirve de la lógica del mal “que sigue crucificando hoy a pueblos y agentes”. Y cuarto tiempo, la liturgia de la Eucaristía en recuerdo de “quiénes somos y de dónde venimos”, como recordaba Gérar en la homilía: “La muerte, el vacío, no tiene la última palabra. La promesa se ha cumplido”.

 

Terminó la celebración con las palabras de Pruden. Guiado por la imagen de un “sueño” y una “posada”, dibujó la vida que alberga la iglesia de Ruiz Hernández, Corazón de Jesús. Una gran posada que acoge las tareas de Entreculturas, Red Incola, CVX, Coro de Nueve y Cuarto, universitarios, Fe y Desarrollo y los incondicionales que hacen posible el encuentro a la luz de las velas y renovado en el agua bautismal. Aprovechó su intervención para dar las gracias a quienes de una manera u otra colaboran para dar sentido a estos tres días de Pasión, Muerte y Resurrección.

 

Cada uno de mis segundos

bebe de tu eternidad.

Cada uno de mis espacios

es piel de tu mano abierta.

Inspiro en la brisa el aliento

que expiras.

Con tu índice y pulgar juntas

los bordes de mi herida.

Se moja mi pincel creador

en los colores de tu fantasía.

Tu resurrección recorre mis

átomos, deseos y oquedades.

Mi creo es de últimos,

de huesos, de preguntas.

¡En tu misterio vivo

como el testigo en la luz!

¡En tu misterio vives

como luz en el testigo!

Benjamín González Buelta