Soy Clara. Tengo 24 años. Acabo de terminar de estudiar Medicina en Valladolid y dentro de un mes, me casaré y empezaré a trabajar. Nueva etapa en mi vida a la que he llegado después de crecer y sentir la fe rodeada de gente que lo ha hecho posible. Desde niña mis padres me enseñaron a ser cristiana y la importancia de vivir la fe en comunidad. Como muchos jóvenes, después de la confirmación estuve un par de años desvinculada de la parroquia. Pero a la vez, anhelaba formar parte de un grupo donde compartir mi fe. Fue durante mi primer año de carrera, en la Vigilia Pascual de 2011, cuando conocí el Coro de Nueve y Cuarto. Poco después, comencé a formar parte del Centro Loyola Valladolid. Esta suerte se la debo a una amiga de clase. Un lujo.

Han pasado seis cursos de Medicina y seis años de mi vida vinculados al CLV. En la carrera he crecido profesionalmente. En el CL he madurado como persona y en mi fe. Allí he sido acogida y apoyada a través de diversas actividades: grupos de Pastoral Universitaria, voluntariados, Ejercicios Espirituales, el coro…y como colofón, acabo de recorrer el Camino de Santiago, una experiencia que ha conseguido desviar mi dedicación del MIR. Durante estos dos últimos cursos, el grupo Proyecto de Vida al que pertenezco me ha ayudado a profundizar más en mi historia. Y también en lo que supone seguir a Jesús ahora que se acerca el momento de tomar decisiones tan importantes como el trabajo al que me quiero dedicar y la familia que quiero formar.

Me siento profundamente agradecida por las amistades que me ha regalado esta comunidad. Por haber vivido en ella un noviazgo acompañado. Por haber encontrado verdaderos maestros en la fe y por poder vivir la alegría de ser cristiana.

Clara Bolaño

 

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