La vida y la misión de la Compañía y Compañeros en una misión de reconciliación y justicia son los dos decretos fruto de la Congregación General 36. El primero aborda la forma de vivir de los jesuitas. El segundo, más ideológico, define el horizonte. De él habló en el encuentro de la PAL del sábado José Ignacio García, director del JRS de Europa y uno de los electores de la CG36. Describió los tres elementos que lo vertebran -identidad, misión y comunidad- y reconoció la presencia de la categoría ‘reconciliación’ desde la CG32. Entonces la misión de la Compañía se definió como “servicio a la fe y promoción de la justicia en el horizonte de la reconciliación de todo con Cristo”. El foco recayó principalmente en la promoción de la justicia y hoy se reaviva la reconciliación como una nueva oportunidad de Dios al mundo “a nosotros y a la historia”, decía.

Delimitar el término ‘reconciliación’ fue la primera tarea de su intervención. “Reconciliación es experiencia de fe. Es encuentro con Cristo”, decía. Encuentro propiciado por los Ejercicios Espirituales y para “conectar con la alegría del evangelio”.  También reconciliación caracteriza la justicia desde la entrañas de la fe como una oportunidad para construir una sociedad diferente: “Ser conscientes de los que estamos; ser profundamente comprometidos con aquellos con los que estamos y desde ahí tratar de construir puentes”. Desde esta mirada a la reconciliación, las implicaciones inciden en el modo de vivir.  También implica el cómo se busca la verdad y cómo se hace de forma individual y colectiva. “El general nos invitó a expresar las llamadas y las respuestas están en este documento: las migraciones, la justicia social y la ecología-sostenibilidad. Cuidar esta casa común”, explicó García.

“¿Cómo respondemos a estas llamadas?” Una pregunta con diversas respuestas. José Ignacio las desgranó y las trasladó a la PAL de Valladolid-Villagarcía-Palencia y León. En colaboración. “Hemos aprendido que esto no es solo nosotros para nosotros. Hoy la manera de concebir la misión es de una gran riqueza y ya no la podemos perder”.  Desde los procesos a la manera del papa Francisco: “Se ocupan espacios o se hacen procesos”, decía el Pontífice, palabras que aclaró: “Nosotros no ocupamos espacios, acompañamos procesos y es lo que hacemos en los ejercicios. Si nos fortalecemos en los espacios, estamos obstaculizando los procesos. Si nos implicamos en lo que pasa ahí tenemos posibilidad. Nuestros colegios y nuestras instituciones tienen que ser porosas para que las cosas nos pasen”. Desde una identidad construida con el encuentro.  Decenas de conexiones como “éstas”, -el encuentro de la PAL-, ayudan a sentirse parte de y perteneciente a y configurar la identidad de la PAL. Desde la incidencia para construir puentes, porque la justicia puede tener un tono de reconciliación; de restaurar relaciones. “Pero sabemos que hay causas y este mundo puede ser diferente. Para mucha gente este mundo sigue siendo muy duro y queremos estar con ellos”.

Esta relación de respuestas tiene un fin último en el que incidió la CG36: la esperanza.  Una esperanza desde el convencimiento de que un mundo mejor es posible. “Dios está trabajando el mundo. ¿Somos capaces de reconocer el bien, lo bello, lo justo en él? ¿Somos capaces de sumar nuestros esfuerzos a ello?”

A los que forman parte de la PAL invitó a potenciar la iglesia como espacio que hace explícito el anuncio del evangelio. “La iglesia debería jugar un papel muy importante”, apuntó. También habló del crecimiento en el acompañamiento desde los Ejercicios Espirituales en su dimensión de reconciliación. Y la capacidad de abrirse a otras realidades para que hagan la obras más permeables. “Tenemos un mensaje que ayuda a la gente a mantener la esperanza, a seguir luchando y a seguir buscando”.

 

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