No hay dos mundos paralelos. Lo que se vive en las redes sociales trasciende a la vida real. Guillermo Cánovas, director del Centro de Seguridad en Internet para los Menores, expuso ayer en el colegio San José estrategias para lograr una ‘buena salud digital’ de menores y adolescentes en contacto diario con móviles y tabletas. Por la mañana se dirigió a los escolares de 2º de ESO con su conferencia: ‘Nuestro derechos y deberes en Internet’. Y por la tarde, guió a los padres de alumnos de 6º de EP a 2º de ESO, en la orientación del uso de las nuevas tecnologías. “¿Creéis que se puede hacer daño a alguien a través de internet?”, preguntó. La respuesta fue contundente y al unísono: SI.

Su gran experiencia profesional en el ámbito digital está recogida en el libro Cariño, he conectado a los niños, de Mensajero, convertido en una guía para trabajar por la salud digital de menores y adolescentes en contacto diario con tabletas y móviles. Este término –salud digital– fue acuñado por el propio autor -presidente de la organización de protección del menor PROTÉGELES y Premio UNICEF 2013 por su labor en favor de la infancia- para referirse a todos aquellos aspectos que inciden directamente en el menor y de los que depende un desarrollo saludable. Cuestiones que tanto padres y madres como educadores “deberían conocer y recoger como base sobre la que actuar”, argumenta. Su exposición parte de una realidad: No podemos responder guiándonos por los parámetros de nuestra infancia o adolescencia. Todo ha cambiado. Ellos han de crecer y desarrollarse en una sociedad en la que la información que se genera cada dos días es de 5 exabytes; la misma cantidad de información generada por la humanidad desde la invención de la escritura hasta el año 2003, pero en solo 48 horas. Hoy, el 99,9% de la información que se genera en el mundo está sólo en formato digital”.

La salud digital está relacionada con el desarrollo de la identidad del menor en contacto con Internet y las nuevas redes sociales, con la seguridad y la privacidad, con los posibles problemas cervicales o de visión, con el impacto en las relaciones sociales, con la prevención de las tecnoadicciones y la curación de contenidos frente a la infoxicación, con las modificaciones en los procesos cognitivos y con el desarrollo del cerebro y las nuevas formas de lectura y procesamiento de la información….Cánovas desgrana cada punto desde los interrogantes comunes del adulto de hoy y responde desde la realidad en la que crecen los menores:  ¿A qué edad deben comenzar los niños a utilizar las TIC?, ¿existe algún problema que pueda afectar a la gran mayoría de los niños y adolescentes usuarios de Internet y las TIC? ¿Es distinto leer información en libros que leerla en páginas web? …Sus respuestas surgen de la experiencia propia y de informes fundados, convirtiéndose en herramienta para manejar casos concretos.

En sus conferencias aborda el uso diario de herramientas digitales como los buscadores “que estimula de manera importante el trabajo de zonas cerebrales dedicadas a la toma de decisiones y la resolución de problemas”, también aborda las sombras en las que se esconde la inseguridad, el ciberbullying, cibergrooming (acoso sexual hacia menores) y las adicciones. “Las conductas adictivas en relación con Internet están siendo desarrolladas en España por un 1,5% de los menores de 14-17 años (EU.NET.ADB), por un 0,9% en Alemania y por un 1,7 en Rumanía; si bien es cierto que el porcentaje de menores que están en riesgo de desarrollo por su uso inadecuado de Internet y las TIC alcanza ya el 21,3% en España y el 9,7% en Alemania”.