Los profesores de los centros jesuitas de Burgos, León, Salamanca y de Valladolid -Cristo Rey y San José- han compartido una jornada de reflexión y de formación que pone en sintonía la labor de los cinco claustros. Esta quinta edición fue conducida por José María Rodríguez Olaizola SJ. A través de su charla ¿Qué hemos aprendido de la crisis? descubrió diferentes perspectivas de análisis de la crisis e iluminó de las oportunidades abiertas en la vida, en especial, en la educación.  Analizó sus lecturas –catastrofista, de pachanga o la de la oportunidad- y se sirvió de distintas imágenes para explicar lo que verdaderamente está en juego “según se desee observar”: las gafas economicistas, el vaso como recipiente de una  sociedad líquida y la casa cuyos muros se resquebrajan a la menor. Posteriormente reflexionó en torno a cinco crisis: política, cultural, religiosa, de educación y social y las posibles respuestas ante ellas: el gregarismo o el individualismo. Y finalmente entre los miembros de los claustros de los centros de Castilla y León se detuvo en la educación en este contexto. Hacia dónde apuntar en ese horizonte de hombres y mujeres sólidos que soporten futuras embestidas.

Para ello desarrolló siete aprendizajes hoy para abordar el futuro. “La crisis se presenta como una oportunidad para plantearse construir paredes más sólidas que supongan crear un futuro mejor para todos”, explicó Olaizola.

* Tiempo de frenar para hacerse las preguntas esenciales, tomar perspectiva y distancia. Recuperar el control del tiempo, del pasado, del futuro: ¿de dónde vengo y a dónde quiero ir?

*Tiempo de pensar. De reflexionar. Alimentar el tiempo con lecturas, escuchar a otros  para ser crítico. “Crítico que no criticón, porque estamos en la cultura de la queja”. Ser críticos es la capacidad de analizar la realidad. Es ver lo que funciona y lo que no. Hay que ver el presente, intuir un futuro diferente y buscar sus caminos.

* Tiempo para el diálogo. Hablamos de muchas cosas pero no dialogamos ni de nosotros ni del mundo. Un diálogo que no sea un concurso de monólogos cruzados. “Tenemos que escuchar, desmontar opiniones hechas”.

* Tiempo de ayudar a la gente a tomar las riendas de su vida. Una buena educación debería hacer reflexionar sobre la idea de vocación, cada uno debemos buscar nuestro lugar en el mundo.

* Resistencia. Resistir contra corriente, plantar cara a los tópicos, al consumo, a las dificultades.

* Ayudar a entender los vínculos humanos. Actualmente nos relacionamos por categorías y cuando todo está tan debilitado y son tan difíciles los encuentros hacen falta los vínculos humanos, romper burbujas, educar para el encuentro.

* Búsqueda de los religioso durante el aprendizaje. Hacerse las preguntas que no son posibles de ser respondidas desde la experimentación.

La jornada terminó con una eucaristía, presidida por Fernando Laiglesia. Tiempo de celebrar desde la fe lo que les une en el día a día a los cinco colegios. Y luego compartieron el almuerzo en el comedor del colegio San José.  Tiempo para el diálogo y el encuentro de los más de 300 profesores.