Decir que hoy se celebra el día Internacional de la Acción contra el Sida es una conmemoración sentida y real para el grupo de 13 universitarios del Centro Loyola. Es una celebración con nombres y apellidos. Su compromiso les lleva semanalmente hasta la Casa de Acogida de Enfermos de VIH Miguel Ruiz de Temiño de las Hijas de la Caridad con una tarea tan sencilla como acompañar, escuchar, convivir, compartir… Y de fondo una nueva oportunidad en la vida, una posibilidad de reencauzar, un encuentro con la amistad o sencillamente, ensanchar el horizonte.

Un grupo de cuatro miembros del Centro Loyola acude todos los miércoles. Es el día para los  talleres básicos de Medicina, para que los enfermos conozcan su enfermedad y convivan con ella en las mejores condiciones posibles. Otro grupo de nueve voluntarios acude por turnos los domingos por la mañana. Es tiempo para pasear, jugar, hablar y acompañarse….los voluntarios siempre llevan algo preparado para enganchar con ellos y conseguir, por un momento, que los residentes se desprendan de esa deriva que les ha llevado hasta allí. La mayoría ha vivido en la cárcel el proceso de su enfermedad, ha padecido el yugo de la droga y afronta el enorme desafío de la reinserción. Con sus miedos y son sus limitaciones. Según comentaba Pablo Jordán, coordinador de este voluntariado, esa evolución es la principal satisfacción.

La directora del centro, Mertxe, habla de las características del grupo del Centro Loyola y le define de creativo, incansable y constante. Cualidades muy valoradas al tratarse de un voluntariado tan específico como es este: con dificultades para empatizar con quienes les pesa más la enorme carga de la vida. Para ella es de agradecer su actitud positiva y activa. “Siempre vienen con algo preparado para enganchar. Y si no lo consiguen, no se cansan, siguen viniendo, pase lo que pase”.