El Adviento llegó con Elena López. Con su agradecer, con su amar y con su bendecir a la luz del Evangelio. Y no habló del Adviento de siempre. Sino ese que pasa por la propia historia. Por el corazón de cada uno. “Todo es inútil si nos quedamos en las palabras y no entramos en el corazón”, decía. Y desde ahí es desde donde habló. De sus deseos para este tiempo ofrecido por Fe y Desarrollo: “Que sepa escucharte a Ti que habitas mi corazón”. De ese tuit que expresaría su sentir de Adviento que no es #ese tiempo que paso esperando que lleguen vacaciones sino que es #ese tiempo que paso esperando que Dios me visite y me sorprenda. También compartió incertidumbres, pasadas y presentes, sirviéndose de versos de José Hierro: Por qué te olvidas y por qué te alejas/ del instante que hiere con su lanza. / Por qué te ciñes de desesperanza/ Si eres muy joven, y las cosas viejas. / Las orillas que cruzas las reflejas;/ Pero tu soledad de río avanza. Descendió a su tristeza para reavivar los motivos de alegría: la gratitud y el amor. Y “cogida por dentro”, como siempre que lee el Magnificat, citó ese milagro de las “almas que brincan” abiertas y agradecidas que se dejan visitar: “Mi alma alaba la grandeza del Señor; mi espíritu se alegra en Dios, mi Señor, porque ha puesto sus ojos en mi, ha hecho en mí grandes cosas y tiene misericordia conmigo”.

De las dos figuras desgranadas en su presentación porque se dejaron “sorprender” por ese amor que les transformó, María y Simeón, a la realidad de hoy, Adviento 2016. Y se preguntó: ¿Qué debo esperar? Y Dios, ¿cómo espera Él? ¿Qué necesita el mundo? “Solo quien se siente amado es capaz de amar”, decía para ofrecer una respuesta múltiple: cuidar los unos de los otros, que seamos buenos compañeros, cuidado de la naturaleza, compromiso, personas que nos orienten en la fe…”Es tradición en nuestras familias y en nuestra sociedad comer y cenar en familia en Navidad, ¿por qué no hacer que sea tradición comprometerse en comunidad, familia, grupo y vivir juntos más conscientemente de nuestra labor al paso por este mundo que se nos ha regalado?”.

Elena dejó escrita la “Contemplación de papel: Simeón y la presentación en el templo”, de José María Rodríguez Olaizola SJ, para dejar esa imagen escrita y a lo largo de este tiempo de Adviento revivirla y reconocerse.